Cuando en mi vida interna se han ejecutado cambios, como los que estoy viviendo ahora, indefectiblemente eso he terminado trasladándolo al exterior, a mi imágen...Durante estos meses dejé crecer mi cabello, hasta verlo convertido en una melena frondosa como la de un leon... o la de un gato melenudo. Igualmente, porté, humildemente, mi trenza de Padawan. Hoy ninguna de ellas existe, ni mi melena ni mi trenza...
Alguna vez mencioné que sufro el complejo de Sansón, pero inverso, es decir, cuando necesito fuerzas y renovación, mi cabello es lo primero que "vuela". Y así fue.
En cuanto a mi trenza, no seré un Jedi, ni nada que se le parezca, pero su desaparición ciertamente implica que hay algo aprendido en este tiempo, tal vez una mezcla de cosas que, en el fondo de mi alma, conforman un todo especial, particular.
Y aquí voy, caminando por la vida con varios kilos menos, con el cabello corto y, en el corazón, acunando esta renovación sazonada de esperanzas...





















